Te miro abajo en la cepa
y te me repites luego en la copa,
en los remolinos del vino turbio
como si estuvieras hecho de uva.
Te bebo con dulzura y trago amargo
como si fueras en el último sorbo
a desaparecer, pero te agotas
y naces de nuevo en la próxima copa
o en el próximo viñedo o en la vid salvaje.
Te recuerdo, también, en mis sienes,
en la embriaguez de mis pensamientos,
en mi hígado empapado y antes,
en mi sangre, como si fueras a quemarme,
a incendiar mis vasos.
Te busco en el fondo de mi copa
como los ebrios buscan los conchos
(desesperados),
y exploro el cristal entintado
desde lo ancho hasta el fondo de mi copa.
Y me escapo en la noche al campo
a ver tus sarmientos florecer,
donde brotan tus hojas, tus racimos
(tu cuerpo)...
...en el fondo de mi copa.
Tinto
sábado, 28 de febrero de 2009
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 10:39 0 comentarios
Etiquetas: Poesía
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