Tinto

sábado, 28 de febrero de 2009

Te miro abajo en la cepa
y te me repites luego en la copa,
en los remolinos del vino turbio
como si estuvieras hecho de uva.

Te bebo con dulzura y trago amargo
como si fueras en el último sorbo
a desaparecer, pero te agotas
y naces de nuevo en la próxima copa
o en el próximo viñedo o en la vid salvaje.

Te recuerdo, también, en mis sienes,
en la embriaguez de mis pensamientos,
en mi hígado empapado y antes,
en mi sangre, como si fueras a quemarme,
a incendiar mis vasos.

Te busco en el fondo de mi copa
como los ebrios buscan los conchos
(desesperados),
y exploro el cristal entintado
desde lo ancho hasta el fondo de mi copa.

Y me escapo en la noche al campo
a ver tus sarmientos florecer,
donde brotan tus hojas, tus racimos
(tu cuerpo)...
...en el fondo de mi copa.

0 comentarios:

Visitas

coches