Soy hijo ilegítimo de padre desconocido,
mal hecho en el barrial del trecho,
mal habido y mal parido.
No chupé la teta de una mujer infame,
ni mordí el pezón de una india forajida;
por mi párvula garganta
no corrió la leche de un seno prodigioso,
de la teta exudante y vacilante.
Me alimenté de restos en un recóndito basural,
allí me perdí años, navegando, en hostil vertedero,
hendiendo mi diente en el ácido y el metano,
tragando retazos de sucio material,
naufragando cada vez que traté de escapar.
Allí nací, crecí, repté, deformé, soñé y morí
pisando las dolorosas púas del aserrín.
Fui el espurio fruto del amor,
la mazamorra de un óvulo oxidado
y de un espermio cojo y cabezón.
El aborto que sobrevivió
al vértigo del despeñadero.
De esperpento mucho abundo,
ojos turnios, orejas torcidas,
labio leporino, pie equino,
piel curtida y roto calcañar.
Ingrata maniobra,
rasta asquerosa,
secuela del combate sangriento
de ella quizás con quién...
...siempre me pregunté yo.
El huérfano
domingo, 13 de julio de 2008
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 18:54 1 comentarios
Etiquetas: Poesía
Danza con lobos
lunes, 7 de julio de 2008
Agarré a la loba como cazador furioso
y la apreté contra mi cuerpo.
Ella me dijo:
Señor,
¡yo no soy loba de tierra,
soy loba de mar!
Y nos sumergimos en el
torrente caudaloso,
hasta la desembocadura del río,
y continuamos bailando
sumergidos en el mar.
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 2:25 0 comentarios
Etiquetas: Poesía
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