En la noche despejada
donde los astros
confabulados abandonan
el cielo terso
diciendonos adios
con un destello pícaro,
sin luna en la inmensidad
obscura estaremos...
Aullarán los coyotes
a lo lejos
y los venados del espanto
se perderán en la selva,
el estero raudo
abandonará su senda
y las lechuzas inmoladas
desgarradas caerán por los troncos...
Sin luna en la inmensidad
obscura estaremos.
Me preguntarás si siento miedo
y titubeando te diré:
quizás...
y en la noche aferrados,
sin estrellas, seguiremos...
14.06.08.
Couple's night
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 1:49 0 comentarios
Etiquetas: Poesía
El poema
A Pedro con cariño...
Tú eres un poema para mí
y te desintegro en versos
en medida que muerdo tus letras.
Tú eres versos para mi
y acomodo tus sílabas
como para hacerte a ti
de nuevo en palabras.
Me enredo en tus rimas
como enredas tus piernas en las mías,
y muero cuando resbalo por tus figuras.
Tú eres una oda para mí
y te alabo como se alaban los dioses
por milagrosos.
Y te leo una y otra vez
y me detengo en tus comas
como un viajero del desierto
que busca agua en tus espejismos.
Tú eres un poema para mí
y desaparezco en ti
como desaparecen los poetas
en los puntos finales.
Eres un poema y pongo
tus palabras en mi boca
y tus versos en mi papel.
Yo no soy poeta.
Eres un poema para mí.
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 20:14 0 comentarios
Etiquetas: Poesía
Garganta rota
Anoche me besé
y mis labios sabían amargos,
escasos de néctar.
Con mis dedos
le saqué el hollejo a mi piel
y la arranqué entera,
mi carne triste
debajo estaba.
Anoche lamí mis huesos
y los sentí muertos y helados,
me arrodillé ante mí
y me imploré perdones,
lloré a mis pies.
Anoche rodé por el suelo
como el febril inmaduro
y no hallé calma.
Anoché bebí de mí
y me escupí,
aspiré el aire de mis pulmones
y lo expulsé lejos
corrí, me perdí,
y aparecí aquí mismo,
salté y caí quebrado,
me miré y vi en mí
los ojos del buey atravesado.
Anoche me besé
y mis labios me negaron el beso tierno...
y abandonado en una esquina
se me escapó la última lágrima,
que corriendo lejos
huyó de mí como huyen los errores...
Fui de caza por ella
como el sabueso hambriento,
la encontré escondida y asustada
y la bebí desesperado,
pero volvió
a escapar antes de humectar mis vísceras,
por ésta,
mi garganta rota.
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 17:09 0 comentarios
Etiquetas: Poesía