A Mi Abuela...
¿Y dejarás que las moscas
con el batir malicioso de sus alas
posen sus patas sobre
el bulto de sus huesos quebrados?
¿y esperarás que el hedor
de su carne podrida
intoxique su olfato
como el amoniáco del hospital?
¿O vendrás por la noche
y pondrás sobre su tormento
el sello de un beso
y te llevarás su respirar agitado,
enjugarás su frente
por donde cae el sudor frío
y le arreglarás el cabello
para la eternidad?
¿Y mirarás indolente al vil gusano
que repta lento sobre sus intestinos
y a la araña que teje silenciosa
la red mortal?
¿Oirás callado la fuga de los humores
que huyen ruidosos
por la llagas que abrieron
las púas de la postración?
¿O soplarás su oído
como al alba el viento solano
despunta en sonrisas
con el soplo matinal,
y dibujarás sobre su mueca agónica
la alegría del sembradío fresco
que pisó descalza
en la última estación?
Yo lo sé:
¡Dibujarás sobre su mueca eterna
el alba despuntada en sonrisas
y le arreglarás el cabello
con las rojas flores del cardenal!
¡Y enjugarás su frente
por donde cae el sudor frío
y le arreglarás el cabello
por toda la eternidad!
Yo lo sé:
Por toda la eternidad!
Misericordia.
Publicado por Pedro Muñoz Leiva en 16:07 2 comentarios
Etiquetas: Poesía
[La danza de los mocosos]
Dos mocosos
bailan en la costanera
al son de la estridencia
y refriegan sus cuerpos
hasta sacar chispa.
Si pudieran
encenderían las calles
hasta quemar la noche.
Gastan sus ropas
hasta hacerlas jirones
¡no se detienen!
y desnudan sus cuerpos
mostrando su sexo
al viento,
con orgullo quinceañero
como diciendo:
¡mira mi pene
mira mi vulva
mira mis botones mamarios
ya son dos grandes rosas
miren nuestros blancos glúteos
miren nuestra tierna edad...
mírame como bailo
mira tú tu calamidad!
y te miran a los ojos
fijamente y te increpan
a gritos:
cuan fugaz es el segundo
que no dura un destello
cuan grande es tu deseo
de bailar como nosotros
¡Ven únetenos!
Las ganas te carcomen
las entrañas como
ratón hambriento
pero ya no puedes
porque se te escurrieron los años
sentado contemplando
puestas de Sol o leyendo
poemas de amor...
mira como baila
nuestra carne blanca como jazmín
tersa y turgente como una cebolla
siente nuestro loco germinar de semillas
mira nuestra piel
¡que fresca es!
¡tendremos párvulo sexo
y tú sólo tuviste
puestas de Sol!
y bailan extasiados
bajo la Luna
que les alumbra resignada:
los mocosos le han arrebatado
su noche erótica.
Pedro Muñoz Leiva.
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Etiquetas: Poesía
[ Maniquí ]
Camino por tu lado
y ni siquiera me miras
engreída.
Tienes la mirada perdida
y yo me resuelvo a buscarla
por ti, allá, lejos.
Tu cuerpo de tiza insípida
pasa inadvertido en la tienda;
soy el único que te observo,
pero tú, arrogante,
crees ser el centro de atención.
De a poco me acerco a ti
y con morbo te bajo el pantalón,
me enseñas tus gluteos leudos
y esa escandalosa línea
que divide tu alba tentación
e invita a descender mi mano
a ver qué encuentro...
Bajo mis labios
disimulo una pícara sonrisa,
de niño en pubertad,
que de a poco mi rostro sonroja
y mi mueca perturba.
Pero en tu cara nada cambia:
el guiño indiferente,
tu semblante impertérrito,
tu cuerpo pálido,
tus brazos con el mismo
y delicado ademán.
Te toco y no te conmueves,
mi tacto se desliza por tu cuerpo
enmorguecido,
mientras por mi frente cae una gota
acusete que casi me revela,
pero se evapora antes de tocar el suelo,
y mi respiración que se agitaba
retorna de modo leve.
Mañana, por la tarde,
volveré con una tonta excusa
a la misma tienda y a la misma hora.
Esperó estés ahí
para que de nuevo me niegues tus ojos
y por mis pómulos
nuevamente cruce
el revoloteo ardiente
de un picaflor rosa.
(Escr. 11.05.08)
Pedro Muñoz Leiva
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Etiquetas: Poesía
