El huérfano

domingo, 13 de julio de 2008

Soy hijo ilegítimo de padre desconocido,
mal hecho en el barrial del trecho,
mal habido y mal parido.
No chupé la teta de una mujer infame,
ni mordí el pezón de una india forajida;
por mi párvula garganta
no corrió la leche de un seno prodigioso,
de la teta exudante y vacilante.
Me alimenté de restos en un recóndito basural,
allí me perdí años, navegando, en hostil vertedero,
hendiendo mi diente en el ácido y el metano,
tragando retazos de sucio material,
naufragando cada vez que traté de escapar.
Allí nací, crecí, repté, deformé, soñé y morí
pisando las dolorosas púas del aserrín.

Fui el espurio fruto del amor,
la mazamorra de un óvulo oxidado
y de un espermio cojo y cabezón.
El aborto que sobrevivió
al vértigo del despeñadero.
De esperpento mucho abundo,
ojos turnios, orejas torcidas,
labio leporino, pie equino,
piel curtida y roto calcañar.
Ingrata maniobra,
rasta asquerosa,
secuela del combate sangriento
de ella quizás con quién...
...siempre me pregunté yo.

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