Danza con lobos

lunes, 7 de julio de 2008

Agarré a la loba como cazador furioso
y la apreté contra mi cuerpo.
Ella me dijo:
Señor,
¡yo no soy loba de tierra,
soy loba de mar!

Y nos sumergimos en el
torrente caudaloso,
hasta la desembocadura del río,
y continuamos bailando
sumergidos en el mar.

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